Mito
de la media naranja: alude a la creencia de que encontramos a la
persona que estaba predestinada para nosotros, por lo que no teníamos otra
elección válida para elegir. Esto supone una elevada exigencia en la relación,
y la posibilidad de una decepción aún más grande, también implica que hay que permitir
mas situaciones y esforzarse aún más porque es la pareja ideal. Este mito tiene
su origen en la Grecia Clásica con el relato de Aristófanes sobre las almas
gemelas y se intensifica con el amor cortes y el romanticismo.
Mito
del emparejamiento: creer que la única forma de ama universalmente
es la monogamia dentro de la heterosexualidad, este mito dará lugar a conflicto
a todas aquellas personas que se desvían de lo normativo, ya sean personas
solteras, homosexuales, etc. Este mito fue introducido por la Cristiandad.
Mito
de la exclusividad: es imposible estar enamorado de dos personas a
la vez, la aceptación de esta creencia puede suponer conflictos internos para
la persona además de evidentes conflictos relacionales. Este mito fue
introducido por la Cristiandad.
Mito
de la fidelidad: creencia de que todos los deseos pasionales,
románticos y eróticos deben satisfacerse exclusivamente con una única persona,
la propia pareja, si es que se ama de verdad. Este mito fue introducido por la
Cristiandad.
Mito
de los celos: creencia de que los celos son un signo de amor,
y uno de los requisitos indispensables de un verdadero amor. Este mito se
utiliza para justificar comportamientos egoístas, injustos, represivos y en
ocasiones violentos. También fue introducido por la Cristiandad.
Mito
de la equivalencia: creencia de que el amor (sentimiento) y el
enamoramiento (estado más o menos duradero) son equivalentes y por tanto si una
persona deja de estar apasionadamente enamorada significa que el amor se ha
acabado y lo mejor es dejar esa relación. Aceptar este mito supone no reconocer
ni aceptar la diferencia entre el amor y el enamoramiento como una diferencia
natural que va modificándose con el tiempo, por lo que puede ser algo traumático
al esperar la misma intensidad siempre en todo momento de la relación y
obviamente, no obtenerlo. Este mito fue introducido por el Amor Cortés y más
tarde por el Romanticismo.
Mito
de la omnipotencia: el amor lo es todo, el amor lo puede todo, y si
hay verdadero amor no deben influir los obstáculos externos o internos sobre la
pareja, y con ese amor tienes suficiente para solucionar todos los problemas.
La aceptación de este mito puede generar dificultades porque puede ser
utilizado para no modificar determinados comportamientos o actitudes o puede
llevar a una valoración negativa de los conflictos de pareja dificultando su
afrontamiento. Este mito fue introducido por el Amor Cortés y más tarde por el
Romanticismo.
Mito
del libre albedrio: creencia de que nuestros sentimientos amorosos
son absolutamente íntimos y no están influidos por factores socio-biológico-culturales
ajenos a nuestra voluntad y conciencia. Este mito se expande durante el
Renacimiento, el Barroco y posteriormente durante el Romanticismo. Aceptar este
mito supone no reconocer las presiones biológicas, sociales y culturales a las
que las personas estamos o podemos estar sometidas, lo cual puede llevar a
consecuencias negativas (exceso de confianza, culpabilización…)
Mito
del matrimonio o de la convivencia: el amor romántico debe
conducir a la unión estable de la pareja y el fin ha de ser el matrimonio donde
se une el amor con la sexualidad, y lo normativo comienza a ser que solo el
amor de verdad puede satisfacer todos los ámbitos de tu vida. Este mito
establece una relación entre dos elementos, uno que se pretende duradero como
es el matrimonio y un estado emocional transitorio como es la pasión, por lo
que no solo resulta difícil, sino que también lleva a la decepción.
Mito
de la pasión eterna o de la perdurabilidad: creencia de que el amor
romántico y pasional de los primeros meses de una relación puede y debe
perdurar tras años de convivencia. Este mito surge también muy ligado a esta
nueva corriente ya que si amor, pasión y matrimonio van unidos y se pretende
que el matrimonio sea duradero, la pasión y el amor deben serlo también.
Estudios realizados confirman que la pasión amorosa tiene
fecha de caducidad, por lo que cualquier mito que implique pasión eterna es
falso y nos hará daño porque nunca cumplirá nuestras expectativas.
Cada uno de los mitos descritos son consecuencia de una
sociedad patriarcal y fomentados desde una perspectiva de género. Una gran
parte de ellos han sido impulsado por la iglesia, pero también desde la
sociedad patriarcal, porque con esto, aseguran la subordinación de la mujer
frente al varón, donde la mujer entrega su vida por el amor romántico y se
dedica a los cuidados, reforzando con ello la pasividad femenina.
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