martes, 9 de mayo de 2017

Mitos del amor romántico

Mito de la media naranja: alude a la creencia de que encontramos a la persona que estaba predestinada para nosotros, por lo que no teníamos otra elección válida para elegir. Esto supone una elevada exigencia en la relación, y la posibilidad de una decepción aún más grande, también implica que hay que permitir mas situaciones y esforzarse aún más porque es la pareja ideal. Este mito tiene su origen en la Grecia Clásica con el relato de Aristófanes sobre las almas gemelas y se intensifica con el amor cortes y el romanticismo.
Mito del emparejamiento: creer que la única forma de ama universalmente es la monogamia dentro de la heterosexualidad, este mito dará lugar a conflicto a todas aquellas personas que se desvían de lo normativo, ya sean personas solteras, homosexuales, etc. Este mito fue introducido por la Cristiandad.
Mito de la exclusividad: es imposible estar enamorado de dos personas a la vez, la aceptación de esta creencia puede suponer conflictos internos para la persona además de evidentes conflictos relacionales. Este mito fue introducido por la Cristiandad.
Mito de la fidelidad: creencia de que todos los deseos pasionales, románticos y eróticos deben satisfacerse exclusivamente con una única persona, la propia pareja, si es que se ama de verdad. Este mito fue introducido por la Cristiandad.
Mito de los celos: creencia de que los celos son un signo de amor, y uno de los requisitos indispensables de un verdadero amor. Este mito se utiliza para justificar comportamientos egoístas, injustos, represivos y en ocasiones violentos. También fue introducido por la Cristiandad.
Mito de la equivalencia: creencia de que el amor (sentimiento) y el enamoramiento (estado más o menos duradero) son equivalentes y por tanto si una persona deja de estar apasionadamente enamorada significa que el amor se ha acabado y lo mejor es dejar esa relación. Aceptar este mito supone no reconocer ni aceptar la diferencia entre el amor y el enamoramiento como una diferencia natural que va modificándose con el tiempo, por lo que puede ser algo traumático al esperar la misma intensidad siempre en todo momento de la relación y obviamente, no obtenerlo. Este mito fue introducido por el Amor Cortés y más tarde por el Romanticismo.
Mito de la omnipotencia: el amor lo es todo, el amor lo puede todo, y si hay verdadero amor no deben influir los obstáculos externos o internos sobre la pareja, y con ese amor tienes suficiente para solucionar todos los problemas. La aceptación de este mito puede generar dificultades porque puede ser utilizado para no modificar determinados comportamientos o actitudes o puede llevar a una valoración negativa de los conflictos de pareja dificultando su afrontamiento. Este mito fue introducido por el Amor Cortés y más tarde por el Romanticismo.
Mito del libre albedrio: creencia de que nuestros sentimientos amorosos son absolutamente íntimos y no están influidos por factores socio-biológico-culturales ajenos a nuestra voluntad y conciencia. Este mito se expande durante el Renacimiento, el Barroco y posteriormente durante el Romanticismo. Aceptar este mito supone no reconocer las presiones biológicas, sociales y culturales a las que las personas estamos o podemos estar sometidas, lo cual puede llevar a consecuencias negativas (exceso de confianza, culpabilización…)
Mito del matrimonio o de la convivencia: el amor romántico debe conducir a la unión estable de la pareja y el fin ha de ser el matrimonio donde se une el amor con la sexualidad, y lo normativo comienza a ser que solo el amor de verdad puede satisfacer todos los ámbitos de tu vida. Este mito establece una relación entre dos elementos, uno que se pretende duradero como es el matrimonio y un estado emocional transitorio como es la pasión, por lo que no solo resulta difícil, sino que también lleva a la decepción.
Mito de la pasión eterna o de la perdurabilidad: creencia de que el amor romántico y pasional de los primeros meses de una relación puede y debe perdurar tras años de convivencia. Este mito surge también muy ligado a esta nueva corriente ya que si amor, pasión y matrimonio van unidos y se pretende que el matrimonio sea duradero, la pasión y el amor deben serlo también.
Estudios realizados confirman que la pasión amorosa tiene fecha de caducidad, por lo que cualquier mito que implique pasión eterna es falso y nos hará daño porque nunca cumplirá nuestras expectativas.

Cada uno de los mitos descritos son consecuencia de una sociedad patriarcal y fomentados desde una perspectiva de género. Una gran parte de ellos han sido impulsado por la iglesia, pero también desde la sociedad patriarcal, porque con esto, aseguran la subordinación de la mujer frente al varón, donde la mujer entrega su vida por el amor romántico y se dedica a los cuidados, reforzando con ello la pasividad femenina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario