Nos encontramos en una sociedad patriarcal que ejerce una
gran opresión de género, del hombre hacia la mujer, donde la educación que
recibimos desde pequeños nos separa en roles distintos y nos enseña mediante todo
tipo de medios como hemos de comportarnos según el género asignado al nacer.
Aprendemos a romantizar el acoso, a normalizar la
violencia, el maltrato y la manipulación como formas de “quererse” en pareja. A
las mujeres nos enseñan a esperar toda la vida a un príncipe que vendrá a
salvarnos y suplirá todas las necesidades que tengamos en cualquier momento
hasta el fin de los días. Nos educan para entregar nuestra vida a una única
persona que nos completara del todo, porque solas no estamos completas, y nos
cuentan que debemos vivir por y para cuidar a nuestra pareja, pase lo que pase,
porque solo nos querrá un príncipe en todo nuestro cuento.
En este momento es donde entra el amor romántico, una idea
impuesta por la sociedad sobre lo que tiene que ser el amor, una idea en la que
las necesidades, sueños, proyectos y vida en general de tu pareja se anteponen
a la felicidad propia, una idea en la que olvidamos nuestra identidad para
convertirnos en personas que cuidan del otro, aunque eso suponga sabotear tus
propios sueños e ideas de futuro.
Según Gabriela Ferreira (1995, pp. 179-180) estas son las
ideas que aparecen como más características de lo que el amor romántico
implicaría para los miembros de la pareja:
-
Entrega total a la otra persona
-
Hacer de la otra persona lo único y fundamental
de la existencia
-
Vivir experiencias muy intensas de felicidad o
de sufrimiento
-
Depender de la otra persona y adaptarte a ella
postergando lo propio
-
Perdonar y justificar todo en nombre del amor
-
Consagrarse al bienestar de la otra persona
-
Estar todo el tiempo con la otra persona
-
Pensar que es imposible volver a amar con esa
intensidad
-
Sentir que nada vale tanto como esa relación
-
Desesperar ante la sola idea de que la persona
amada se vaya
-
Pensar todo el tiempo en la otra persona, hasta
el punto de no poder trabajar, estudiar, comer, dormir o prestar atención a
otras personas
-
Vivir solo para el momento del encuentro
-
Prestar atención y vigilar cualquier señal de
altibajos en el interés o el amor de la otra persona
-
Idealizar a la otra persona no aceptando que
pueda tener algún defecto
-
Sentir que cualquier sacrificio es positivo si
se hace por amor a la otra persona
-
Tener anhelos de ayudar y apoyar a la otra
persona sin esperar reciprocidad ni gratitud
-
Obtener la más completa comunicación
-
Lograr la unión más íntima y definitiva.
Hacer todo junto a la
otra persona, compartirlo todo, tener los mismo gustos y apetencias
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