El mito de “los celos por amor” constituye un grave problema cuando los celos son patológicos que puede hacer surgir la violencia en la pareja, ya que los celos patológicos son una estrategia de control, una forma de poder y dominación. Estos celos patológicos son una forma de violencia implícita que implica ejercer control de los comportamientos y relaciones de la otra persona (modo de vestirse, control del tiempo, amistades, etc.). Internet y los teléfonos móviles nos permite estar “conectados” las 24 horas del día, lo que conlleva que puede haber un control total. Con un solo clic podemos saber con quién estamos, en qué lugar, cuando ha sido la última vez que nos conectamos, saber si una foto nos ha gustado, encantado o desagradado. Lo que conlleva que estas herramientas sean perfectas para el control del otro.
Según un estudio realizado por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (2014), las discusiones por el contenido de las redes sociales están a la orden del día, cediendo en muchas ocasiones el control de las cuentas y sus dispositivos como muestra de amor a sus parejas (33% de las chicas frente al 23% de los chicos). En otro estudio realizado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (2016) encontramos que un 85% de los jóvenes se intercambian las contraseñas debido a motivos de confianza, justificando este argumento con expresiones del tipo “si tu pareja no tiene nada que esconder, ¿por qué no intercambiarla?”. Pensemos un segundo, es realmente una muestra de confianza dejar tu contraseña a tu pareja, o por el contrario es una muestra de desconfianza el querer tenerla.
Considerando todo lo anterior y el contexto tecnológico en el que se desarrollan las relaciones actuales, los expertos aseguran que la violencia en el noviazgo entendida como violencia física, psicológica y sexual que ocurre entre parejas de adolescentes y jóvenes adultos, no ha desaparecido, sino que se manifiesta de distinta manera gracias a las nuevas tecnologías
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