Para comprobar si la xenofobia se reflejaba en las redes sociales
solamente bastó con poner publicaciones xenófobas en el buscador para que miles
de imágenes de tweets, publicaciones y demás salieran de manera alarmante, así
como artículos hablando de ello entre los que destacamos el siguiente:
En este artículo se habla sobre el PRISM un proyecto llevado a cabo por la
universidad de Barcelona en la cual se trataba este tema y que reflejaba que la
mayoría de las veces las víctimas de esta situación respondía de manera pasiva,
esto se debe o bien a que a menudo hay una actitud permisiva respecto a los
contenidos de las redes sociales, o bien al miedo a las posibles reacciones que
los agresores podrían tener en caso de que se respondiese a esta actitud.
Esto también se ve reforzado por la actitud de los gestores de las redes
sociales, quienes muchas veces tardan mucho en responder a las quejas, e
incluso en la mayoría de los casos simplemente no solo no se elimina la
publicación sino que tampoco se da parte a la policía. Esto produce que los
agresores sientan una sensación de seguridad al no haber repercusiones actuando como
incentivo para continuar haciéndolo. También es muy común una actitud pasiva e
infantil, muchas de las personas saben que están haciendo mal pero no paran
esto, ya que hay una actitud de total libertad creada en la red al no haber
apenas repercusiones.
En lo relacionado a quienes suelen ser las víctimas de este tipo de
comentarios encontramos que según un estudio realizado por la Red Internacional
Contra el Odio Cibernético y algunas ONG europeas en 2016:
Los principales motivos de los comentarios xenófobos eran: antisemitas
(23,7%), origen nacional (21%), anti musulmanes (20,2%) y por origen étnico
(9,5%).
Estos resultados son en base a 600 publicaciones analizadas de las cuales
solo el 28,2% fueron eliminadas.
Para terminar, este informe también analiza el porcentaje de publicaciones
xenófobas en las redes sociales: La
mayor de ellas y con casi la mitad de sus publicaciones (45%) es Facebook,
seguida de Twitter (27%), YouTube (21%) y otras redes sociales (7%).
De la investigación que
hemos realizado, hemos podido sacar como conclusión que la gran mayoría de las
personas que han respondido a nuestro cuestionario (68.1%) se identificaban con
el género femenino. Las edades de nuestra muestra son muy diversas, sin embargo
se concentran en la franja de los 17 a los 25 años y casi todos afirman
mantenerse informados de las noticias de actualidad a través de las redes
sociales que manejan diariamente y de esta muestra (151 personas), gran parte
detecta que existe un discurso xenófobo en internet. Sin embargo, la mayoría
pese a haber sido testigos y estar en contra de su difusión, no han denunciado
estos abusos en las plataformas correspondientes, datos que llaman la atención.
Como método cualitativo
decidimos usar la herramienta de las redes sociales. Tras varios intentos de
búsqueda de voluntarios que quisieran contarnos experiencias vividas sobre éste
ámbito, no logramos contactar con nadie. Sin embargo, unos días después
decidimos publicar un tuit en una de nuestras cuentas personales. No nos
esperábamos gran repercusión, sin embargo no fue eso lo que ocurrió: antes de
las 24 horas, ese tuit ya tenía más de 10.000 visualizaciones, lo que nos hizo
preguntarnos, el impacto que puede llegar a tener un tuit de alguna cuenta con
miles de seguidores, cuyo contenido esté lleno de xenofobia. Es curioso, pero
esto coincide con lo anterior: ¿por qué sigues existiendo cuentas con estos
mensajes? ¿Por qué las plataformas no actúan? Ciertamente, la respuesta la
tenemos en un resultado del formulario que realizamos nosotras mismas: porque
pocas personas dedican su tiempo a denunciar estas cuentas.
Después de publicar el
tuit y tras tantas visualizaciones, tan sólo once personas contactaron con
nosotras (datos que nos asustan aún más, teniendo en cuenta que casi todas las
personas admitieron en el formulario, mínimo, haber sido testigos de algún
caso).
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