La edad influye, pero el interés influye más. La mayoría
de las personas de la tercera edad disponen de un dispositivo mucho más potente
de lo que necesitan y eso genera confusión innecesaria. Si facilitamos la
tecnología a personas que no están familiarizadas con ella y las hacemos más
accesibles, aumentará el interés y querrán aprender.
La tecnología por sí misma se está
convirtiendo en atractiva para los usuarios. Cada vez hay más
aplicaciones que cubren necesidades de personas mayores, como en temas de salud
y medicina:
Social Diabetes es una
aplicación que permite controlar los niveles de glucosa con un formato de
diario que se puede exportar a Excel. Esta app puede ayudar al médico a seguir
más de cerca esos niveles con nuestra ayuda o la de nuestros mayores.
MediSave
Virtual Pillbox es otra aplicación
muy útil para avisarnos de cuándo toca tomar las medicinas, mientras que Prime Alert es un botón que está en la pantalla
principal del móvil y actúa como aviso de emergencias: puede enviar correos
electrónicos con la localización, enviar SMS con texto ya introducido o incluso
llamar a los servicios de urgencia para avisar de cualquier posible problema.
Otro ejemplo son las aplicaciones o dispositivos
para comunicarse con sus familiares. Muchos jóvenes salen al extranjero para
irse de Erasmus o en busca de trabajo y la gente mayor utiliza la tecnología
para comunicarse con ellos, siendo esta una de las razones que mayor interés
despierta para familiarizarse con ella.
La sociedad ha ido incluyendo a este grupo de personas
en la evolución tecnológica. Es habitual encontrar clases de informática para
mayores o tecnología adaptada, como los móviles con teclas muy grandes. Hay
muchas empresas que buscan soluciones a este tema como Telefónica, que ofrece
de forma efectiva actividades formativas de la Escuela de Clientes, donde dan conferencias y organizan talleres en los que
ayudan al manejo de dispositivos.
La tecnología para mayores no sólo es útil para cubrir
determinadas necesidades que puedan surgir, sino que aportan otros beneficios.
La tecnología puede jugar un gran papel a la hora de mantenerse
activos y saludables con el paso de los años. La falta de actividad
mental explica la disminución de la capacidad de aprendizaje en la vejez.
Diversos estudios han demostrado que aprender sobre nuevas
tecnologías estimula la actividad mental de las personas mayores, reduciendo la
incidencia de enfermedades como el Alzheimer.
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