Estos son algunos de los mitos y realidades que se tienen acerca de la educación sexual, planteados y abordados por un médico especialista en investigación en salud pública y el Fondo de Población de las Naciones Unidas de Perú. Estos mitos los crean el desconocimiento sobre el tema, ya que, desgraciadamente, sigue siendo un tema tabú.
-Mito: La educación sexual es hablar de sexo.
Realidad: Según los estándares internacionales, la educación sexual va más allá de los aspectos biológicos y de las
relaciones sexuales. Busca formar a niños, niñas y
adolescentes con conocimientos, habilidades, actitudes y
valores que les permitan tomar decisiones informadas y
responsables acerca de su sexualidad, así como proteger
su salud mental y su bienestar integral.
-Mito: No es prioritario incluir en el currículum la educación sexual, pues no contribuye directamente el desempeño de los y
las estudiantes.
Realidad: La educación sexual es una estrategia
comprensiva que abarca una amplia gama de
competencias, conocimientos y habilidades necesarias
para que los niños, niñas y adolescentes tengan un
desempeño escolar óptimo y se preparen para la vida.
Algunas de estas habilidades son el autoconocimiento,
la asertividad y la autonomía.
-Mito: La sexualidad pertenece a la esfera íntima de las personas.
Realidad:La sexualidad forma parte de los diversos ámbitos de la vida
de las personas: está presente en la publicidad, en la
televisión, en las conversaciones con amigos y amigas, etc.
Por ello, la educación sexual es una estrategia
multidimensional que implica el desarrollo de conocimientos
y habilidades en los niños, niñas y adolescentes en los
distintos ámbitos de sus vidas, dentro y fuera de la escuela.
-Mito: Los padres son los únicos responsables de la educación sexual de sus propios hijos.
Realidad: La educación sexual es responsabilidad tanto de los padres como de los maestros y personal de salud entrenados para cubrir las necesidades educativas del país.
-Mito: Considerar que hacer educación sexual es dar información para prevenir los riesgos de una sexualidad no premeditada.
Realidad: La educación sexual implica mucho más que eso. Ayuda a formar la identidad sexual, la orientación del deseo sexo-erótico, los roles sexuales, la autoestima, la imagen corporal, etc. Y por esta misma razón, se debe iniciar desde momentos tempranos de la vida, acompañando al normal desarrollo psicosexual de los niños/as y jóvenes adolescentes, para que además de construir una sexualidad responsable, conformen un ser sexuado sano y feliz.
-Mito: La educación sexual estimula la iniciación sexual temprana.
Realidad: No existe base científica para sostener esa afirmación.
Todo lo contrario, una extensa revisión de estudios sobre
5,6 el tema muestra que la educación sexual retrasa el inicio
de las relaciones sexuales y reduce los embarazos no
planeados.
-Mito: La educación sexual vulnera la inocencia de niños y niñas.
Realidad: La sexualidad es parte de la personalidad humana y se
desarrolla desde la infancia, a lo largo de toda la vida. No
existe un periodo en la vida de una persona donde no haya
sexualidad.
Por ello, el proceso de crecimiento y desarrollo debe ser
acompañado de la formación de conocimientos, valores y
habilidades necesarias, acordes con el proceso de desarrollo
que ocurre en cada edad, para proteger el bienestar y los
derechos de los niños y las niñas.
-Mito: Los niños en edad escolar son muy jóvenes para entender de qué se trata el sexo.
Realidad: Los niños son personas sexuales desde que nacen por sus cromosomas X - Y y se desarrollan sus características sexuales secundarias en el transcurso de su vida. Los adultos tienden a percibir la definición de sexo y sexual en su definición más sencilla, relaciones sexuales. Algunos estudios muestran en Inglaterra, Canadá, Suecia y Australia, donde se incluye educación sexual, que los niños de 5-7 años identifican de dónde vienen los bebés, diferencias entre distintos géneros, orientaciones sexuales, etc. que ayudan a mejorar su sexualidad.

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